Cuento Tradicional
La zorra y la cigüeña
Cuento Moderno
La zorra y la cigüeña
Era un día espléndido cuando la zorra, sintiendose más generosa de lo normal, le habló a su vecina la cigüeña para invitarla a cenar a su casa. Ella, agradecida por la oferta, le prometió presentarse puntual al caer la tarde, para que pudieran comer juntas. Dicho y hecho, apenas se puso el sol, llegó la cigüeña a la madriguera de la zorra que se encontraba alistando algunos preparativos muy precarios.
Sirvió un insípido caldo en dos platos de poca profundidad, tras lo cual le deseó buen provecho a la cigüeña y se aprestó a lamer la sopa, la cual hubo terminado tan solo unos minutos después. Sin embargo su invitada, a causa de tener un pico demasiado largo como para sorberlo, no pudo probar ni un bocado y se quedó con hambre.
Después de esta bochornosa escena, la cigüeña se quedó muy enfadada y con el fin de vengarse, devolvió la invitación a la zorra, diciéndole que al día siguiente cenarían ambas en su casa.
Como ella estuviera de acuerdo, se presentó aquella noche en la vivienda de la cigüeña que había preparado unos suculentos trozos de carne. La zorra sintió como se la hacía agua la boca. Pero grande fue su decepción al ver que estos eran servidos en vasijas con el cuello alargado, por donde la cigüeña pudo meter el pico pero ella no pudo siquiera, acercar ni la punta de su hocico.
Avergonzada la zorra, se marchó.Teniendo en cuenta siempre los gustos de sus invitados y que seria mucho mas amable con ellos, si espera que cuando sea ella la que este de visita, te traten con amabilidad.
Cuento Moderno
La zorra y la cigüeña
Avergonzada la zorra, se marchó.Teniendo en cuenta siempre los gustos de sus invitados y que seria mucho mas amable con ellos, si espera que cuando sea ella la que este de visita, te traten con amabilidad.
Era un día espléndido cuando la zorra, sintiendose más generosa de lo normal, le habló a su vecina la cigüeña para invitarla a cenar a su casa. Ella, agradecida por la oferta, le prometió presentarse puntual al caer la tarde, para que pudieran comer juntas. Dicho y hecho, apenas se puso el sol, llegó la cigüeña a la madriguera de la zorra que se encontraba alistando algunos preparativos muy precarios.
Sirvió un insípido caldo en dos platos de poca profundidad, tras lo cual le deseó buen provecho a la cigüeña y se aprestó a lamer la sopa, la cual hubo terminado tan solo unos minutos después. Sin embargo su invitada, a causa de tener un pico demasiado largo como para sorberlo, no pudo probar ni un bocado y se quedó con hambre.
Después de esta bochornosa escena, la cigüeña se quedó muy enfadada y con el fin de vengarse, devolvió la invitación a la zorra, diciéndole que al día siguiente cenarían ambas en su casa.
Como ella estuviera de acuerdo, se presentó aquella noche en la vivienda de la cigüeña que había preparado unos suculentos trozos de carne. La zorra sintió como se la hacía agua la boca. Pero grande fue su decepción al ver que estos eran servidos en vasijas con el cuello alargado, por donde la cigüeña pudo meter el pico pero ella no pudo siquiera, acercar ni la punta de su hocico.
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